El sabor de las cosas

El sabor es el sentido emulador por excelencia.

Solo el veinte por ciento de lo percibido como “sabor” es información directa procedente de la lengua, el resto es una adaptación de los olores percibidos durante la ingestión. En otras palabras, el ochenta por ciento de lo que llamamos “sabor” es información aportada por el olfato traducida para ser interpretada por otro sentido. El mismo software ejecutado en distinto hardware, con un veinte por ciento de potencia extra que garantiza nuevos colores, matices y sensaciones. Toda la potencia evocadora del olor es resituada en el AQUÍ y AHORA por ese veinte por ciento extra procesando en tiempo real las sensaciones provocadas por lo ingerido. Algo que está en el aire se mezcla con algo físico y el resultado es otra cosa, diferente además en cada caso. El mismo software tiende a funcionar distinto según el hardware en que se ejecute. En algunas máquinas funcionará a la perfección, en otras renqueará, en otras no se ejecutará. A unos les gusta el caviar, otros sienten arcadas ante su sola mención y otros ni saben que existe. Cuestión de gustos.

El sabor de M.E.T.A. es en un ochenta por ciento ese software recreativo que habita en la memoria. El veinte por ciento restante lo aporta cada uno de los emuladores programados para la ocasión. Hay muchas maneras de combinar sabores, muchas formas de ejecutar viejo software en este nuevo soporte de papel y tinta. Multi-emulación de texto arcade.
M.E.T.A. sabe a menú extremadamente variado, a desayuno de campeones con profusión de frutas, cereales, bacon, huevos fritos y lácteos , y sabe a merienda excesiva a deshoras que te quita las ganas de cenar, ya sea por saciado o por empachado. Cuestión de gustos.

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