Pedidos, puntos de venta y avance de regalo

Lo prometido es deuda. En la columna de la derecha encontrarán una sección de “Pedidos, contactos y puntos de venta.”, en la que encontrarán toda la información al respecto.

Los pedidos online deben hacerse a letraspixeladas@gmail.com, e iremos actualizando la página según vayan llegando las revistas a los puntos de venta.  Toda la info pinchando AQUÍ

Y como hacer un post solo con esto es de rancios, vamos a intentar despejar un poco la niebla. ¿Qué hay, exactamente, en M.E.T.A.?

Pues hay cosas así:

1. Player 1 ready

Sir Arthur en calzoncillos: un pene, dos testículos, agarrotados y puestos en marcha, y la dicha incantadora y primigenia de inagotables armas que se conjuran en un abrir y cerrar de ojos. Un ejército de n+1 monstruos, que no le dejan respirar, ni un segundo, como si Dios se hubiese dejado el grifo abierto y no hubiese pagado una cuenta tarada desde el principio de los siglos y las edades de lo abominable. Como si Dios quisiera, por fin, de una vez por todas, larga faz sobre vientre de búfalo, cargarse a su propio hijo.

2

La soprano muerta, desencajada. Convertido su buche en un balde que recoge los vapores de los compañeros que van cayendo, vomitando el estertor. La cantante que volverá, reconvertida en pelirrojo zombi y múltiple, en carnaza para la muerte, de nuevo, de un extremo a otro de la pantalla. La que aparecerá vestida de Diana Atrapamoscas y vomitará sospechosos proyectiles o ahora como un cuervo, así la veis, disminuida y parca, oscilará siempre en la misma longitud de onda hasta desaparecer. La cantante como munición del héroe: convocada para morir sin nada a cambio. Así que la joven promesa de la ópera, láminas de cobre en su boca, que no recuerda cuándo cayó en el escenario, cómo murió de apoplejía, cómo la llevaron con la urgencia de las divas que desfallecen y parecen apagarse como luciérnagas de culos sajados y equivocadas horas. No recuerda nada de aquel día. Pero murió, y así cientos de personas, miles, engordan las filas del Adversario y deambulan, pensando en ese bosque y esas cavernas, esos pueblos cáscara donde no existe el círculo perfecto, para solaz de Satán y sus heces.

3

Cada vez que un enemigo toca su armadura, ésta se rompe. De ahí la desnudez. Copiosa pero suficiente, como nuestro salvador. Reminiscente en tu plataforma. Y cuando Arthur muere, siempre lo hace, trasciende en uno de esos muertos. Pero a él no le dejan unirse. No tiene la oportunidad de los demás. No es del clan. No pertenece al miundo, a este aquí y ahora, sino a la posibilidad de una Princesa. No es sin ella, no es, pues, sin la búsqueda.

Por eso deviene dificultad. Por eso es tan jodidamente difícil pasar más allá, rescatar a nadie, ser sin la otra, sin su aliento, sus monstruos, sus promesas. Y mientras el resto, las prioridades de la Peste: arde el cuervo en función de la llama. La parábola. Y esa puta planta. Todo son demonios. Todo fantasmas. Todo sobre el cuerpo que es pura llaga que es puro compás, que es puro estigma sin beneficio de fuga ni gloria.

¿Qué se puede esperar de este infierno? ¿Qué resolución? El hastío. Puro cansancio.

La humanidad.

Ghosts and Goblins de Marco Antonio Raya continúa en M.E.T.A. #1

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