CURIOSITY: UNA M.E.T.A.EXPERIENCIA

 

El pasado 7 de noviembre se lanzó a las plataformas iOs y Android una extraña aplicación: Curiosity, primera propuesta de 22cans, la flamante nueva compañía de Peter Molyneux. Dicha aplicación se presentó como el primero de los veintidós experimentos planeados por la compañía, algo a medio camino entre un juego, un happening artístico y un ensayo sociológico, con una premisa sencilla e inquietante: en un no espacio blanco flota un cubo formado por varias capas y cada capa está a su vez formada por cubos más pequeños; la misión del jugador introducido a este no espacio es, pues, la de ir rompiendo esos cubos más pequeños hasta dar con lo que se esconde en el interior; el cubo es el mismo para todos los jugadores y todos los participantes en el juego cavan su superficie a la vez, aunque sólo uno de ellos llegará a desvelar el misterio último; no se conoce el premio que aguarda a tal “ganador”, pero el mismo Molyneux asegura que es un objeto que cambiará la vida de la persona que lo descubra.

Desde la puesta en marcha del experimento, las reacciones a Curiosity han sido muchas y de muy distinto signo, desde las previsibles acusaciones de “engañabobos” y “soplapollez para pedantes” a las afirmaciones de que el juego-no-juego es desde ya el siguiente paso en la evolución del ocio y el arte interactivos mediante hibridación, los fallos del servidor que da cobijo a la aplicación se suceden de forma exasperante y, como era de esperar, los jugadores se han apropiado de la propuesta para formular su propia experiencia, bien debatiendo, postulando y cachondeándose de todo a través de los hastags en twitter #curiosity y #whatsinthecube, bien dando rienda suelta a su creatividad mediante estampaciones y dibujos pixelados y efímeros sobre la superficie misma del cubo.

 

En M.E.T.A. queríamos decir la nuestra, ahora que hemos tenido el placer (o no tanto) de echar un buen vistazo a la cosa e incluso de engancharnos a ella pero, puesto que con menos de una semana de vida el juego-no-juego ya ha generado más artículos, columnas de opinión e incluso análisis de los que quizá merezca, hemos optado por la mucho más plural, creativa y sana (o no tanto) solución de apropiarnos nosotros también de la experiencia de juego.

Es por eso que, durante toda esta semana, dedicaremos tanto este blog como los blogs de los colaboradores del fanzine a Curiosity, a experimentar desde los postulados de M.E.T.A. con el experimento de Molyneux. Rizando el rizo en una M.E.T.A.Experiencia aproximadamente gonzo cuyo eje vertebrador serán los siete posts sucesivos en este mismo sitio, a razón de uno al día, en el que uno de nuestros escritores relatará qué se siente, en qué se piensa y con qué se delira al obligarse a participar en Curiosity durante como mínimo una hora diaria, complementados todos ellos con los enlaces correspodientes a lo que sobre el experimento tenga que decir el resto del staff habitual en su páginas personales y las aportaciones que tengan a bien hacernos llegar los lectores a través del espacio para comentarios o de nuestra página en Facebook.

De momento, como entrante adjunto a esta introducción, sirva el extenso e intensísimo relato que Ramón J. Masca ha pergeñado para la ocasión, La Tijera Manca.

La M.E.T.A.Experiencia Curiosity empieza aquí.

¿Jugamos?

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